La educación teórica universal es un componente limitado y parcial respecto de aquello en lo que una persona se requiere formar.
El método memorístico de la docencia es agotador, pasivo y no genera amor por el aprendizaje.
Se requiere definir una nueva misión para el proceso educativo. Ya no un aprendizaje universal teórico y una capacitación para la rendición de pruebas estandarizadas, sino una formación para vivir una vida armoniosa, tanto personal como comunitaria.
La educación requiere enriquecerse, en cuanto a los campos en que forma y en cuanto al modo en que forma.
Existen muchas habilidades para la vida y para la convivencia que no se están entregando, y el sistema no cuenta con las personas que puedan entregar esas otras formaciones.
La misión para esta Nueva Educación requiere formar en habilidades para:
Conseguir nuestra subsistencia material.
Cuidar nuestra salud.
Vivir bien en pareja, en familia y en comunidad.
Vivir armoniosamente en sociedad.
Comprender el funcionamiento del mundo.
Comprender el sentido de nuestra vida.
Descubrir y realizar una actividad de realización personal.
Comprender y vincularnos con lo superior.